FECHA: 11-09-2018
REDACTOR: Martha Gómez Ferrals
SONIDO: TEMA DE PRESENTACIÓN
LOC: Constitución de Jimaguayú, expresión de una vocación honda.
La Constitución de Jimaguayú, la tercera de las cuatro Cartas Magnas refrendadas por los cubanos en campos de batalla durante el siglo XIX, marcó un verdadero hito en la historia del país, al tiempo que fue un ejemplo de la persistente voluntad civilista y legalista del movimiento revolucionario independentista.
Una práctica que no quedó atrás en el siglo XIX. Continuó con la Ley de leyes de 1901, aun cuando esta respondería a la inauguración de una república que no satisfacía a los sueños libertarios de los padres fundadores. Más adelante con la Constitución de 1940, valorada de muy avanzada a pesar de su esencia liberal-burguesa y vigente hasta 1976, cuando se aprobó la primera Carta Magna que respaldaba la construcción de la sociedad socialista y a los nuevos valores forjados por y dentro de la Revolución, después del triunfo del 59.
Hoy el pueblo cubano, en pleno ejercicio democrático y constituyente analiza para su aprobación un nuevo anteproyecto de Constitución, moderna, progresista y humanista, acorde con los tiempos y las necesidades del pueblo. Una tarea que se cumple a cabalidad, con entusiasmo y masividad en todo el país.
Volviendo a Jimaguayú, la Ley Primera fue gestada en Asamblea Constituyente que comenzó el 13 de septiembre de 1895, en la zona camagüeyana donde cayera el Mayor Ignacio Agramonte durante la guerra de los 10 años, en el centro del país, y firmada el 16 de ese mismo mes.
El documento significó un paso adelante en la búsqueda tremendamente difícil de la unidad de los cubanos mediante la elaboración de un documento que pretendió ser justo con los intereses de todos los contendientes y patriotas involucrados en la causa mayor y sagrada de la libertad. De ahí la trascendencia e importancia de esa rúbrica.
Se imponía que la Constitución de Jimaguayú, fuera diferente a la de Guáimaro, la más renombrada antecesora, y lo fue. Aunque también revelaba rasgos que le conferían la condición de ser parte de un proceso histórico signado por la continuidad.
Jimaguayú, y todas las Constituciones mambisas en particular, es cierto que su articulado no pudo cumplirse con eficacia durante el tiempo en que rigieron, salvo cuando sirvieron para tomar decisiones que tuvieron que ver con la vida o trayectoria de algunos grandes jefes de la Revolución.
Pero todas representan el apego de los cubanos en hacer respetar el orden, la ley, las libertades, la igualdad y la justicia de los seres humanos. Incluso la de Guáimaro, cuyo espíritu noble fue traicionado y usado para la criminal deposición del primer Presidente, Carlos Manuel de Céspedes.
Para la de Jimaguayú, a punto de cumplir 123 años, a pesar de las limitaciones e imperfecciones achacables, avanzó más que las anteriores e hizo un intento sin precedentes por trabajar en aras de la unidad de los cubanos, tal y como convocaba José Martí. Su sueño de una república en una nación libre, superior en lo moral y lo jurídico guió a aquellos cubanos.
Fue un comentario de Martha Gómez Ferrals… en la voz de… y la realización de…
ACN RADIO
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