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Eclesiástico 27 a Eclesiástico 29, 20: SER HONESTO
Eclesiástico 27 a Eclesiástico 29, 20: SER HONESTO
Descripción:

La honradez y la falta de honradez. Un secreto se guarda. La insinceridad. Perdona y serás perdonado. No eches más leña al fuego. Las malas lenguas. Los préstamos son fuente de enemistades. La limosna y las fianzas.

Libreto:
Eclesiástico 27

1 Por ganar dinero muchos pecan,

y el que quiere ser rico se hace el ciego.

2 En la grieta de las rocas se clavan las estacas;

así se mete el pecado entre la compra y la venta.

3 Si uno no está firme en el respeto al Señor,

pronto se arruinará su casa.

4 Sacudiendo el cedazo, sólo el bagazo queda;

y oyendo a un hombre discurrir, se descubren sus faltas.

5 Las vasijas de barro se prueban en el horno;

al hombre se le prueba en una discusión.

6 El fruto muestra si un árbol está bien cultivado;

así, al discurrir se revela el carácter del hombre.

7 Antes de oírlo discurrir no alabes a nadie;

así se prueba a una persona.

8 Si buscas la honradez, la alcanzarás,

y te adornará como manto precioso.

9 Las aves se juntan con las de su especie;

y la sinceridad acompaña a los que la practican.

10 El león aguarda para atacar a su presa

y el pecado a los que cometen injusticias.

11 Los piadosos hablan siempre con sabiduría,

pero el necio cambia como la luna.

12 Si estás con insensatos, mide bien tu tiempo,

si estás con sabios, puedes demorarte.

13 La charla de los tontos causa indignación,

y su risa es gozarse en el pecado.

14 Oírlos jurar a cada paso

te pone los pelos de punta;

si pelean, tienes que taparte los oídos.

15 Cuando los altaneros pelean, hay muerte segura;

¡qué horrible es oírlos insultarse!

Un secreto se guarda

16 El que no guarda un secreto ya no es de fiar

y no encontrará un amigo íntimo.

17 Ama a tu amigo y no lo traiciones;

si no guardas sus secretos, no lo busques más.

18 Destruir una amistad

es lo mismo que un asesinato.

19 Es como dejar escapar de la mano un pájaro;

dejaste escapar al amigo y ya no lo encontrarás.

20 No lo busques, que ya está muy lejos;

escapó como gacela de una trampa.

21 Una herida se puede vendar,

un insulto se puede perdonar,

pero el que no guarda los secretos,

ya no tiene esperanza.

La insinceridad

22 Quien guiña el ojo, algo malo trama;

quien ya lo conoce, no se le acerca.

23 Delante de ti se deshace en halagos

y aplaude todo lo que dices,

pero a tus espaldas cambia de tono

y con tus propias palabras te hace caer.

24 Detesto muchas cosas, pero ninguna más que a él,

y también el Señor lo detesta.

25 Al que tira al cielo una piedra, le cae en la cabeza,

y el que hiere a traición, también se hiere a sí mismo.

26 El que hace un hoyo caerá en él

y el que prepara una trampa quedará preso en ella.

27 Al que hace el mal, éste le caerá encima,

y no sabrá de dónde le viene.

28 El orgulloso se burla e insulta,

pero el castigo, como un león, lo aguarda.

29 El que se alegra de la ruina del bueno caerá en la trampa,

y recibirá su tormento antes de morir.

Perdona, y serás perdonado

30 Ira y enojo son cosas detestables,

pero del pecador nunca se apartan.

Dios habla hoy ®, Tercera edición. © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.

Eclesiástico 28

1 Del vengativo se vengará el Señor;

Dios llevará cuenta estricta de sus pecados.

2 Perdona las ofensas a tu prójimo,

y Dios perdonará tus pecados cuando se lo pidas.

3 Si uno guarda rencor a su prójimo,

¿cómo querrá que Dios le dé a él la salud?

4 No tiene compasión de un hombre igual a él,

¿y pide a Dios el perdón de sus pecados?

5 Es un simple mortal y guarda rencor,

¿quién le obtendrá el perdón de sus pecados?

6 Piensa en tu fin y ya no odies más;

piensa en la muerte y cumple los mandamientos.

7 Recuerda los mandamientos y no odies al prójimo;

piensa en la alianza del Altísimo y perdona las faltas.

No eches más leña al fuego

8 Aléjate de las peleas y evitarás pecados,

porque el colérico enciende peleas.

9 El pecador siembra discordia entre amigos,

y donde hay paz esparce calumnias.

10 Cuanta más leña hay, tanto más arde el fuego;

cuanta más terquedad, más se enciende la pelea.

Cuanto mayor es la fuerza, mayor es el enojo;

cuanto más grande la riqueza, más grande la furia.

11 Pajas y resinas alimentan el fuego;

pelea acalorada termina en muerte violenta.

12 Si soplas a una chispa, se enciende,

si la escupes, se apaga;

y tanto el soplo como la saliva salen de tu boca.

Las malas lenguas

13 ¡Malditos el murmurador y el mentiroso,

porque han sido la ruina de muchos que vivían en paz!

14 Las calumnias han perjudicado a muchos

y los han hecho ir de país en país;

han destruido ciudades fortificadas

y arruinado las casas de hombres poderosos.

15 Las calumnias han sido culpables

de que mujeres ejemplares hayan sido repudiadas,

haciéndolas perder el fruto de su trabajo.

16 El que hace caso a las calumnias no hallará descanso

ni podrá vivir en paz.

17 Las heridas causadas por azotes se quedan en la piel;

las heridas causadas por la lengua rompen los huesos.

18 Muchos han muerto a filo de espada,

pero más aún por culpa de las malas lenguas.

19 ¡Dichoso el que está a salvo de la lengua,

el que no ha sido víctima de su furia,

ni ha caído bajo su yugo,

ni ha quedado preso en sus cadenas!

20 Su yugo es yugo de hierro,

sus cadenas, cadenas de bronce.

21 La muerte que causa es una muerte cruel:

es preferible la tumba.

22 La lengua no tiene poder sobre los buenos;

sus llamas no podrán quemarlos.

23 Pero en ellas caerán los que abandonan al Señor,

se encenderán contra ellos y no se apagarán;

se lanzarán como un león contra ellos,

los destrozarán como una pantera.

24 Si pones un cercado de espinas a tu viña

y guardas bien tu oro y tu plata,

25 pon también puerta y cerrojo a tu boca

y pesa las palabras que digas.

26 Ten cuidado de no pecar con la lengua,

para no caer en poder de tu enemigo.

Dios habla hoy ®, Tercera edición. © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.

Eclesiástico 29

Los préstamos son fuente de enemistades

1 El hombre compasivo presta a su prójimo;

dar ayuda es cumplir los mandamientos.

2 Presta a tu prójimo cuando esté en necesidad,

y, por tu parte, devuelve a tiempo lo que te hayan prestado.

3 Cumple tu palabra y sé fiel a los demás,

y siempre que lo necesites encontrarás ayuda.

4 Muchos se creen dueños del dinero que les han prestado

y causan molestias a quienes les ayudaron.

5 Antes de recibir el dinero, le besan al prójimo la mano

y le hablan con humildad de sus riquezas;

pero cuando deben devolver dan largas al asunto,

dicen que lo sienten mucho y le echan la culpa al tiempo.

6 Si el que prestó insiste, logrará que le paguen la mitad,

y hará de cuenta que tiene mucha suerte.

Si no, que dé su dinero por perdido,

y se habrá ganado un enemigo gratuito.

Le pagará con injurias e insultos,

y con ofensas en vez de respeto.

7 Muchos se niegan a prestar, no por maldad,

sino porque no quieren perder sin más ni más sus bienes.

La limosna y las fianzas

8 Pero tú, sé paciente con el pobre

y no le hagas esperar tu limosna.

9 En atención a los mandamientos, socorre al pobre;

si está en necesidad, no lo despidas con las manos vacías.

10 Pierde dinero dándoselo a un hermano o un amigo,

y no lo dejes perder enmoheciéndose debajo de una piedra.

11 Hazte un tesoro de limosna y caridad,

y te será más útil que el oro.

12 Guarda limosnas en tu despensa,

y ellas te librarán de cualquier calamidad.

13 Te ayudarán a luchar contra tus enemigos

con más fuerza que un escudo y una lanza.

14 El bondadoso da fianza por su prójimo,

pero el que no tiene vergüenza lo abandona.

15 Si alguien sale fiador por ti, quédale agradecido,

pues se arriesgó a sí mismo por ti.

16 El pecador arruina los bienes del fiador;

el desagradecido abandona al que lo salvó.

17 Muchos ricos se han arruinado por las fianzas,

y se han visto arrollados como por las olas del mar.

18 Personas poderosas perdieron sus hogares

y tuvieron que irse a países extranjeros.

19 El pecador se pone a dar fianzas,

y por buscar ganancias se enreda en pleitos.

20 Ayuda a tu prójimo en la medida en que puedas,

pero ten cuidado de no caer en una trampa.

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