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EL ARPISTA FIGUEREDO
EL ARPISTA FIGUEREDO
Descripción:

Esta historia es también de Galeano y la contó en Cartagena, en el encuentro que hubo en 1997 sobre investigación – acción. Historia tomada de la obra “Educando en Valores” del insigne docente Antonio Pérez Esclarín. Ignacio "Indio" Figueredo uno de los primeros arpistas del llano adentro convertido en Leyenda, digno ejemplo, maestro de maestros entre músicos y cantadores. Este famoso arpista a la edad de los 11 años a marcar las primeras notas en un arpa colombiana.

Libreto:
Según relato el indio su primera actuación la hizo en San Juan de Payara del Estado Apure, a tan solo cinco días de tener su arpa, el primer contrato lo hizo por Bs. 25 el cual fue pagada por su señora madre, que les decía a los invitados que ella les presentaría al niño de los altos cielos, lo que con sorpresa y admiración aplaudieron los allí presentes a ver la presencia del muchacho, que siguió su rumbo tocando en fiestas de pueblos y bailes sabaneros.

Ignacio "Indio" Figueredo uno de los primeros arpistas del llano adentro convertido en Leyenda, digno ejemplo, maestro de maestros entre músicos y cantadores. Este famoso arpista a la edad de los 11 años a marcar las primeras notas en un arpa colombiana.

Según relato el indio su primera actuación la hizo en San Juan de Payara del Estado Apure, a tan solo cinco días de tener su arpa, el primer contrato lo hizo por Bs. 25 el cual fue pagada por su

señora madre, que les decía a los invitados que ella les presentaría al niño de los altos cielos, lo que con sorpresa y admiración aplaudieron los allí presentes a ver la presencia del muchacho, que siguió su rumbo tocando en fiestas de pueblos y bailes sabaneros.

LIBRETO: ANÉCDOTA DEL MAESTRO ARPISTA INDIO IGNACIO FIGUEREDO

[Música: Tema de Reyna Lucero. Arpista de mi tierra ]

No había fiesta en el llano ni baile de joropo sin el arpa mágica del maestro Figueredo.

Sus dedos acariciaban las cuerdas y se prendía la alegría y brotada incontenible, el ancho río de su música prodigiosa. Se la pasaba de pueblo en pueblo, anunciando y posibilitando la fiesta. Él, sus mulas y su arpa.

[Música: Tema de Reyna Lucero. Arpista de mi tierra ]

Por los infinitos caminos del llano.

Una noche, tenía que cruzar un morichal espeso y allí lo esperaron los bandidos.

[Efecto de galope de caballos ]

Lo asaltaron, lo golpearon salvajemente hasta dejarlo por muerto y se llevaron las mulas y el arpa.

A la mañana siguiente, pasaron por allí unos arrieros y encontraron al maestro Figueredo cubierto de moretones y de sangre.

[Efecto de trinar de pájaros ]

Estaba vivo pero en muy mal estado. Casi no podía hablar.

Hizo un increíble esfuerzo y llegó a balbucear con unos labios entumecidos e hinchados:

«Me robaron las mulas».

Volvió a hundirse en un silencio que dolía y, tras una larga pausa, logró empujar hacia sus labios destrozados una nueva queja: «Me robaron el arpa».

Al rato, y cuando parecía que ya no iba a decir más nada, empezó a reír.

[Efecto de risa ]

Era risa profunda y fresca que, inexplicablemente salía de ese rostro desollado.

Y en medio de la risa, el maestro Figueredo logró decir: « ¡Pero no me robaron la música!».

[Efecto de risa ]

Moraleja: Pueden robarnos cuanto bien material poseamos, pero no permitamos que nos roben los sueños. Que NO nos roben la alegría y la emoción en nuestro apostolado de servicio hacia el prójimo, que NO nos roben la esperanza y la ilusión, que NO nos roben la utopía.

Audio grabado en <> 106.3 F. M.

Producción y Montaje: Saimon Junior

Voz: Hermes Varillas Labrador


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