Radioteca ya no recibe más audios. Los audios existentes permanecerán en línea.

[Leer aviso]

Por falta de fondos, desde junio de 2020, este portal de intercambios se encuentra congelado. Ha sido imposible mantener activo el sitio que ha crecido constantemente desde que se abrió en 2006. Queremos agradecer a quienes, de una u otra forma, apoyaron esta iniciativa de Radialistas Apasionadas y Apasionados: la oficina de UNESCO en Quito por aportar el empujón inicial; a CAFOD por confiar siempre en nuestras iniciativas; a HIVOS y la DW-Akademie por sus apoyos para ir mejorando la web y mantener el servidor; a Código Sur por sostener técnicamente Radioteca la mayoría del tiempo que estuvo activa; a Roberto Soto por su solidaridad técnica en estos últimos años; y la Red de Radios Comunitarias y Software Libre que, junto a Guifi.net, permiten que esta versión final de Radioteca siga en línea y no se pierdan nunca los audios que muchas radios nos confiaron a lo largo de 14 años.

Recomendamos Archive.org para guardar tus audios online.

Lunes 18 de junio
Descripción:

Lecturas Diarias

Libreto:
Vienen días —afirma el Señor— en los cuales mandaré hambre a la tierra; no hambre de pan, ni sed de agua, sino hambre de oír la palabra del Señor.

Amós 8,11

Amós debe decirle al pueblo de Israel que Dios está cansado de que los políticos y los religiosos, todos corruptos, conduzcan así a su pueblo. No se preocupaban por la gente. Sólo tenían en vista sus propios intereses y no las penurias y problemas de aquellos que eran sus prójimos, el pueblo.

Pero, en lugar de señalar a otros, deberíamos pensar en “nuestro” prójimo. No en aquel que cayó entre los ladrones y fue auxiliado por el samaritano. Ese ya tuvo “su prójimo”. Me refiero al “nuestro”, concretamente a “tu prójimo y al mío”.

Dios nos pregunta: “¿Dónde está tu hermano?” antes de que lo matemos con nuestra indiferencia.

Amós fue un profeta enviado por Dios a anunciar el juicio también a su propio pueblo, que pensaba que ya estaba a salvo, ya había “cumplido” con Dios. Les tuvo que decir que les faltaría todo: agua, pan y aun la misma palabra de Dios, de seguir así aprovechándose de otros.

Amós no era un “justiciero social” que arremetía contra los ricos porque eran ricos, ni exaltaba a los pobres por ser pobres. Tenía que decir que Dios los castigaría con severidad por no respetar y ayudar a los que le pertenecían a él, porque él los creó a todos.

¿Y cómo está tu prójimo? Acordate: vos no lo elegís. Dios es quien te lo pone en el camino. Puede ser un pobre o un rico en cuanto a lo económico. También aquellos que tienen un buen pasar económico pueden estar viviendo en la absoluta pobreza espiritual. Creo que el todopoderoso y amoroso Dios ha puesto en nuestro camino unos cuantos que cayeron entre los ladrones, para que nosotros los subamos a nuestro burrito y los llevemos a la próxima posada, que puede ser tu comunidad de fe, donde los puedan curar de los golpes. Creo que ese es el trabajo de las congregaciones de los creyentes en Cristo.

Un buen principio es empezar a orar por nuestro prójimo, tantas veces, hasta poder orar con él. ¿Ya oraste hoy por tu prójimo?

Winfried Kaufmann

Amós 8,11-14


[Leer licencia]
Este material se publica bajo los términos de la licencia:
Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional
Usted es libre de:

Compartir — copiar y redistribuir el material en cualquier medio o formato.

Adaptar — remezclar, transformar y construir a partir del material.

Bajo los siguientes términos:

Atribución — Usted debe dar crédito de manera adecuada, brindar un enlace a la licencia, e indicar si se han realizado cambios.

No Comercial — Usted no puede hacer uso del material con propósitos comerciales.

Compartir Igual — Si remezcla, transforma o crea a partir del material, debe distribuir su contribución bajo la la misma licencia.


 
ESTE CONTENIDO NO TIENE COMENTARIOS