Allí estuvieron el pianista Francisco de Caro, y los creadores de las escuelas del bandoneón: Pedro Maffia y Pedro Laurenz.
De ahí en más hubo dos corrientes: tradicionalistas y evolucionistas.
Entre estos últimos, tenemos que mencionar a Troilo, Pugliese y Gobbi primero…
Piazzolla, y todo el desbande que se armó con él, entre los 50 y los 70…
Y, por último, aquellos que enriquecieron el tango sin romper con él: Salgán, Federico, Stampone y Eduardo Rovira.
De este último, con su agrupación Tango Moderno, vamos a escuchar el álbum “Tango Vanguardia”, de 1963.
Eduardo Rovira fue bandoneonista, compositor, arreglador y Director, de vasta formación mucial.
Los primeros pasos en el tango los dio en las Orquestas Típicas de Orlando Goñi, Miguel Caló, Osmar Maderna y Alfredo Gobbi.
Ahí moldeó su carrera y lenguaje musical únicos, siempre asociado a la vanguardia del tango, y al frente de formaciones heterodoxas.
Una de las características que definen la vigorosa personalidad musical de Rovira fue su inquieto espíritu renovador.
Esta preocupación por la búsqueda de lo nuevo o lo distinto no fue por exhibicionismo o por alguna actitud cambiante.
Fue, sí, la consecuencia de su desborde poco común de conocimientos musicales que aplicó al tango en diversas obras, arreglos e instrumentaciones.
Es probable que nunca haya entrado en los cálculos de Rovira la conquista de un público masivo.
Sin reservas ni concesiones, se dio a la labor inteligente y tesonera de tocar lo que sentía que tenía que tocar.
La cuidad ha cambiado, y el tango también. Por eso es que Rovira lo expresa en este otro lenguaje.
De otra manera, no se explica cómo, habiendo integrado populares formaciones de tango, emerja independizado de esa época.
Para discutir palmo a palmo su verdad, creó su obra, o embellece la ajena, en la Buenos Aires delk 60.
La mala fe de algún comentarista inventó una rivalidad entre Rovira y Piazzolla, sobre la que este último sumó confusión cuando declarara: “No me gustan los imitadores”.
El álbum que estamos escuchando hoy fue elaborado y construido aplicando la técnica contrapuntística.
No en forma parcial, sino integral, esta técnica convierte a cada ejecutante, en un verdadero solista.
El discurso musical exige una independencia absoluta entre los instrumentistas.
Ellos fueron: Eduardo Rovira, en bandoneón y arreglos; Osvaldo Manzi en piano; Fernando Romano en contrabajo; Reinaldo Nichele en violín solista; Ernesto Citón en violín; Mario Lalli en viola; y Enrique Lannoo en cello.
Tango Vanguardia fue durante años la pieza perdida en la acotada discografía de Eduardo Rovira.
Este álbum, lanzado en 1963 por Microfón, fue anterior a otros como “Sónico”, “Que lo paren”, o “Tango en la Universidad”.
Rovira experimentó aquí con un formato diferente a todo lo que hizo antes o después.
Las composiciones escuchadas a lo largo del programa fueron: “Simple”, “Bandomanía”, “Elegía para el amigo negro”, “Contrapunteando”, “Para piano y orquesta”, Monotemático”, “Serial dodecafónica”, “Gente”, “Nostálgico”, “Triálogo” y nos despedimos con “Dos imágenes”.
El texto del programa fue escrito por Eduardo Parula, y acompañó la edición original del disco en 1963.
Dedicamos el programa al que lucha y se desangra por la fe que lo empecina.